Viernes 18 de Octubre de 2019 Resistencia - Chaco
 
 
 
 
 
 
Economía
El Estado se quedó con 56% de la renta del agro en septiembre
Es lo que se queda el Gobierno nacional, provincial y municipales por el cobro de impuestos, tasas viales y derechos de exportación. A esto se suma el impuesto a los créditos y débitos bancarios.
FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) presentó su Índice FADA. La medición de septiembre 2019 reveló que el 56,4% de la renta agrícola se distribuye en distintos niveles del Estado. Es decir que, de cada $100 que genera el campo, $56,4 van a los gobiernos: municipal, provincial o nacional. En este estudio, la renta es entendida como el resultado del valor de la producción menos los costos.

David Miazzo, Economista Jefe de FADA, explica que “las variables que entran en juego en el movimiento del índice son principalmente el precio, el tipo de cambio, los costos y los rindes”. Consultado sobre la distribución de lo que se queda el Estado, aclara que “ese 56,4% de participación del Estado está compuesto por impuestos nacionales, provinciales y municipales, algunos coparticipables y otros no”.

Los impuestos nacionales no coparticipables conforman el 55,7% del total de impuestos que afronta una hectárea agrícola en Argentina y son, principalmente, los derechos de exportación, a los que se le suma el impuesto a los créditos y débitos bancarios.

Los impuestos nacionales coparticipables entre el Estado nacional y los Estados provinciales son el 38,6% de los impuestos medidos. La mayor parte la ocupa el impuesto a las ganancias y el IVA.

Las provincias reciben parte de este 38,6% como coparticipación, y también recaudan diversos impuestos.

Así, los impuestos provinciales son el 4,9% de los impuestos totales. Por último, los impuestos municipales conforman el 0,8% de los impuestos en el Índice FADA promedio nacional.

El componente central de estos impuestos municipales son las tasas viales.

Mientras que el promedio ponderado de cultivos a nivel nacional es de 56,4%, la participación del Estado en soja es del 62,1%, en maíz 48,9%, en trigo 43,9% y en girasol 61,1%. Las diferencias entre cada cultivo radican en los impuestos, como el caso de soja que tiene 18% más de derechos de exportación que el resto, y en la renta que genera cada cultivo, a menor rentabilidad mayor participación relativa de los impuestos.

Respecto a los costos Nicolle Pisani Claro, economista de FADA, comenta: “el índice analiza la estructura de costos de los cultivos según sean en pesos o dólares. Se identificó que un 60% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados mientras que el restante 40% están pesificados. Esta relación en junio era 57%-43%, pero al aumentar el tipo de cambio real, hace que los componentes pesificados tengan menor peso relativo”.

En el caso del maíz, los costos dolarizados ascienden al 67% de la estructura, mientras que los pesificados alcanzan el 33%.

Si se considera el costo de la tierra dentro del esquema de costos, los costos dolarizados en una hectárea de soja pasan a representar el 74% mientras que en una de maíz alcanza el 71%.

Al analizar los costos resaltan dos puntos. El primero, los gastos de fobbing representan entre el 13% y el 16% de todos los costos involucrados en una hectárea de maíz. Resulta llamativo que estos gastos representen lo mismo que cuestan los fertilizantes, tanto en maíz como en soja.

El segundo punto, son los fletes, donde se puede ver claramente cómo se va incrementando la participación a medida que uno se desplaza hacia el interior. En el caso del maíz, el flete representa el 15% de los costos en Buenos Aires, en Córdoba el 18%, en San Luis el 19% y en La Pampa el 18%. En Santa Fe, como el grueso de la producción se encuentra relativamente cerca de los puertos, representa el 10%. Cabe aclarar que, en la medición de junio, antes de la última devaluación, los fletes tenían una participación relativa entre 5% y 10% superior.





Fuente: Ambito


Viernes, 04 de octubre de 2019
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